Home » News » UCP: el protocolo que puede cambiar la forma de comprar a través de la inteligencia artificial

UCP: el protocolo que puede cambiar la forma de comprar a través de la inteligencia artificial

UCP: el protocolo que puede cambiar la forma de comprar a través de la inteligencia artificial
credits: Foto di Atlantic Ambience

Hasta hace poco, cuando hablábamos de inteligencia artificial aplicada al ecommerce, la conversación giraba principalmente alrededor de una cuestión: cómo conseguir que los productos aparezcan en las respuestas de ChatGPT, Gemini y otros sistemas generativos.

UCP: el protocolo que puede cambiar la forma de comprar a través de la inteligencia artificial
credits: Foto di Atlantic Ambience

Pero el siguiente cambio ya está empezando a tomar forma. La inteligencia artificial no solo quiere ayudarnos a encontrar qué comprar. También empieza a estar preparada para comprar por nosotros.

En este nuevo escenario aparece UCP, el Universal Commerce Protocol, un protocolo abierto que busca establecer una forma común para que los agentes de inteligencia artificial puedan comunicarse directamente con tiendas, plataformas y otros sistemas comerciales.

Puede parecer una cuestión exclusivamente técnica, pero sus consecuencias podrían ser mucho más amplias. Si este modelo se consolida, una parte de las compras online podría realizarse sin seguir el recorrido tradicional de entrar en una tienda, navegar por sus categorías y completar manualmente el checkout.

¿Qué es exactamente UCP?

UCP es un protocolo abierto impulsado por Google junto con diferentes actores de la industria para facilitar la comunicación entre agentes de IA y sistemas comerciales.

La idea se entiende mejor con un ejemplo.

Imaginemos que una persona le pide a su asistente: “Encuentra unas zapatillas de running de mi talla por menos de 120 euros y que puedan llegar antes del viernes”.

Hoy la respuesta puede consistir en una serie de recomendaciones y enlaces. El usuario todavía tiene que visitar las tiendas, comprobar las condiciones y realizar la compra.

En un ecosistema de comercio agéntico, el proceso podría ser diferente. El agente podría consultar directamente los catálogos disponibles, conocer precios y stock, seleccionar las opciones compatibles con la petición y facilitar o completar la operación.

Para conseguirlo, las máquinas necesitan una forma estandarizada de comunicarse con los sistemas de los vendedores. Ese es precisamente el problema que UCP intenta resolver.

El protocolo contempla operaciones relacionadas con el checkout, la gestión de pedidos, la identificación segura de los clientes y la consulta de catálogos. También abre la puerta a escenarios que van más allá del retail tradicional, como reservas de hoteles o pedidos de comida.

Google ya está acercando las transacciones a la IA

Lo realmente significativo no es solamente la aparición de una nueva especificación técnica. Es que las grandes plataformas están experimentando con experiencias en las que búsqueda, recomendación y transacción se encuentran cada vez más cerca.

Google, por ejemplo, está desarrollando funciones vinculadas a reservas desde experiencias de búsqueda con IA, pedidos asociados a Maps y nuevas formas de integrar productos y ofertas dentro de su ecosistema.

La dirección parece bastante clara: reducir la distancia entre la intención expresada por el usuario y la acción comercial.

Hasta ahora, buscar era una cosa y comprar era otra. La inteligencia artificial puede empezar a unir ambos momentos dentro de una misma conversación.

Y eso plantea una pregunta importante para cualquier ecommerce: ¿qué ocurre cuando el cliente ya no necesita visitar necesariamente nuestra tienda para comprar nuestros productos?

Del SEO al GEO y del GEO a la transacción

La evolución resulta especialmente interesante si observamos cómo ha cambiado la visibilidad digital durante los últimos años.

Primero estaba el SEO. Una empresa necesitaba conseguir que Google encontrara, entendiera y posicionara correctamente sus páginas.

Después llegaron los motores generativos y apareció un nuevo desafío: no basta con aparecer en una lista de resultados; también interesa convertirse en una fuente o entidad que la inteligencia artificial pueda comprender y seleccionar cuando construye una respuesta.

De ahí surge el creciente interés por el GEO, Generative Engine Optimization.

Ahora el comercio agéntico añade una tercera capa.

Este cambio representa un paso más en la evolución del comercio digital. Como explica Sequel Consulting en su análisis sobre UCP y el futuro del ecommerce con agentes de IA, hasta ahora las empresas tenían que conseguir primero ser encontradas a través del SEO y, posteriormente, ser elegidas por los sistemas generativos mediante estrategias de GEO. Con el comercio agéntico aparece una tercera etapa: estar preparadas para que una inteligencia artificial pueda pasar de recomendar un producto a intervenir directamente en la transacción.

La diferencia puede parecer pequeña, pero no lo es.

Una cosa es conseguir que una IA mencione nuestro producto. Otra muy distinta es conseguir que pueda entender correctamente su precio, disponibilidad y condiciones cuando tiene que decidir qué opción presentar o utilizar para ejecutar una compra.

Los datos del ecommerce se convierten en parte del producto

Durante años las tiendas online han invertido enormes recursos en mejorar aquello que ve el usuario: diseño, fotografías, páginas de producto, navegación, recomendaciones y procesos de checkout.

Todo eso seguirá siendo importante.

Pero un agente de inteligencia artificial no observa una tienda exactamente como lo hace una persona.

Necesita información.

¿Qué producto es? ¿Qué variantes existen? ¿Cuál es su precio actual? ¿Hay stock? ¿Cuándo puede entregarse? ¿Qué condiciones tiene? ¿Los datos del catálogo coinciden con los que aparecen en otros sistemas?

Por eso la calidad de los datos puede convertirse en una ventaja competitiva cada vez más importante.

Un precio desactualizado, una disponibilidad incorrecta o un catálogo pobre en atributos ya provocan problemas actualmente. En un entorno en el que una máquina debe comparar alternativas y tomar decisiones, esos errores podrían tener una consecuencia todavía más sencilla: que el agente descarte el producto y elija otro.

Y posiblemente el usuario ni siquiera llegue a saber que nuestra tienda estaba entre las alternativas iniciales.

La web seguirá existiendo, pero ya no estará sola

Esto no significa que las páginas web vayan a desaparecer.

La web continuará siendo fundamental para construir una marca, presentar productos, ofrecer contenidos, resolver dudas y generar confianza. Lo que puede cambiar es su papel como única puerta de entrada a una transacción digital.

El consumidor podría empezar una compra desde una conversación con un asistente, desde un buscador con IA o desde otro entorno conectado a agentes.

En ese contexto, una empresa tendrá dos tipos de visitantes potenciales: las personas y las máquinas que actúan en nombre de esas personas.

Prepararse para ambos públicos exige pensar más allá del diseño visible de la página.

Feeds de producto, datos estructurados, APIs, inventarios actualizados y una arquitectura comprensible para los sistemas automáticos pueden pasar de ser elementos técnicos secundarios a convertirse en auténtica infraestructura comercial.

¿Qué deberían hacer ahora las tiendas online?

No parece necesario que todos los ecommerce intenten implementar inmediatamente UCP. El ecosistema todavía está desarrollándose y la disponibilidad de estas experiencias depende de las plataformas y de cada mercado.

Sin embargo, sí existen decisiones que pueden tomarse desde ahora.

La primera es mejorar la calidad del catálogo de productos. Precios, disponibilidad, variantes, identificadores y atributos deberían mantenerse completos y actualizados.

La segunda es revisar los datos estructurados. Información como producto, oferta, disponibilidad, valoraciones y otros atributos ayuda a los buscadores y sistemas automáticos a comprender qué está ofreciendo realmente una tienda.

También adquieren importancia herramientas como Google Merchant Center, especialmente a medida que Google introduce nuevas métricas y experiencias relacionadas con la inteligencia artificial.

Y finalmente conviene revisar una cuestión que hasta hace poco apenas entraba en las auditorías tradicionales: qué tan fácil resulta para un agente de IA acceder, interpretar y relacionar la información del sitio.

No se trata simplemente de abrir o cerrar el acceso a determinados bots. Se trata de construir una información digital consistente y comprensible para sistemas que cada vez tendrán mayor capacidad para actuar.

El ecommerce se prepara para una nueva interfaz

La mayoría de los consumidores probablemente nunca escuchará hablar de UCP.

Y eso es completamente normal.

Utilizamos decenas de protocolos cada día sin conocer sus nombres. Lo importante es que permiten que diferentes tecnologías se entiendan entre ellas.

Si el comercio agéntico sigue avanzando, podría ocurrir exactamente lo mismo. El usuario simplemente pedirá algo: “Reserva este hotel”, “compra de nuevo este producto” o “encuentra la mejor opción y pídela para mañana”.

Detrás de esa frase habrá sistemas intercambiando información sobre catálogos, precios, identidad, disponibilidad, pagos y pedidos.

Para los ecommerce, por tanto, el desafío no consiste únicamente en preguntarse cómo conseguir tráfico desde la inteligencia artificial.

La pregunta empieza a ser otra:

¿está nuestro negocio preparado para vender cuando el cliente sea una persona, pero quien llame a la puerta sea su agente de IA?